Plan
Qué se va a enseñar, a quiénes y con qué frecuencia.
Durante ExpoCon 2026, en el stand de ciberseguridad, medimos su primera reacción frente a ataques reales de ingeniería social. Esto es lo que encontramos.
estudiantes secundarios pasaron por una experiencia gamificada, pensada para medir su nivel de conciencia digital. Al terminar, detectamos las fortalezas y las debilidades de cada uno.
Cada partida es un recorrido terminado: las cinco decisiones tomadas, de principio a fin. 46 el jueves y 54 el viernes, con los contingentes escolares que pasaron por la isla.
El instrumento fue Carrera Hacker: cinco situaciones de ingeniería social, tres caminos cada una, jugadas desde el celular en el stand. No es un cuestionario —eso es deliberado—: una decisión bajo presión muestra el primer reflejo, que es lo que ocurre cuando el ataque llega de verdad.
decisiones correctas en promedio, sobre cinco escenas que reproducen ataques vigentes.
puntaje promedio. La mediana fue 19: la mitad de las partidas quedó por encima.
partidas eligieron la mejor decisión en las cinco escenas, sin una sola equivocación.
vocaciones distintas detectadas, cada una con su propia salida laboral.
Partidas que eligieron la mejor decisión, sobre 100. Las dos más bajas son las que ocurren cuando el ataque ya sucedió: ahí está el contenido que AESIT lleva a las aulas.
En tres partidas los jugadores no se limitaron a defenderse: probaron sortear las barreras del propio juego y mostraron pensamiento lateral. El análisis lo detectó a tiempo y lo leyó como lo que es —perfil técnico incipiente—, la materia prima de un futuro equipo de seguridad ofensiva. El talento aparece temprano; el desafío es orientarlo.
Ocho de cada diez decisiones fueron correctas. Los adolescentes de Tucumán reconocen el enlace falso, la aplicación que pide de más y el archivo que no es lo que dice: la base de conciencia digital está construida. El margen para crecer está en qué hacer una vez que el ataque ya ocurrió —las dos escenas más bajas—, y ahí es donde apunta el contenido para las aulas.
Hay una segunda conclusión, para quien mide programas de concientización: este estudio deja lo que casi nunca existe. La norma ISO/IEC 27001 espera tres evidencias de concientización.
Qué se va a enseñar, a quiénes y con qué frecuencia.
Quiénes asistieron, cuándo y a qué instancia.
Qué decidió cada persona cuando el ataque apareció.
Las dos primeras se resuelven con papeles. La tercera es la que casi nunca aparece: un programa de concienciación suele poder demostrar que la capacitación se dictó, pero no que funcionó.
Cada partida de Carrera Hacker deja una medición individual de conducta frente a cinco escenarios de amenaza. No es una lista de asistencia ni una encuesta de satisfacción: es evidencia objetiva de decisión, del tipo que se busca en una auditoría.
Instalación de aplicaciones desde fuentes no confiables y permisos excesivos.
Suplantación de sitios legítimos y entrega de datos personales.
Evaluación y respuesta ante un incidente ya en curso.
Código malicioso distribuido como contenido legítimo.
Protección de las credenciales frente a ingeniería social.
Alcance de este documento. Es un informe de impacto, no un informe de auditoría: no evalúa un sistema de gestión de seguridad de la información ni certifica conformidad con la norma. La referencia a los controles del Anexo A indica qué conducta entrena cada escena y con qué control se corresponde, para organizaciones que quieran incorporar la actividad a su programa de concienciación.
El juego, el registro de partidas y la pantalla del stand quedan disponibles y medidos. Lo que ExpoCon 2026 demostró es que el formato funciona con público real: ahora se trata de llevarlo donde están los estudiantes todo el año.
Las dos escenas donde más se puede crecer —qué hacer una vez que el ataque ya ocurrió— son contenido listo para talleres en escuelas de la provincia.
La detección vocacional se ajusta para que los tres perfiles se identifiquen con la misma sensibilidad y la orientación gane precisión.
Sumar permanencia, instituciones participantes y seguimiento posterior, para medir no solo la jornada sino lo que deja.
La provincia queda con una herramienta propia, medida y lista para repetirse. Llevarla a las aulas de Tucumán durante todo el año es la continuidad natural de la decisión que hizo posible esta edición.
El stand de ciberseguridad funcionó porque hubo un evento que lo alojó, una convocatoria que acercó al público y una política provincial que puso a la economía del conocimiento en el centro de la agenda. Las cien mediciones de este informe son, también, resultado de esa decisión.